Más luz no significa más seguridad: expertos llaman a repensar cómo se iluminan las ciudades chilenas
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Cielos Chile
schedule Martes 29 de Septiembre
A semanas de un nuevo hito en la implementación nacional de la norma lumínica, Fundación Cielos de Chile y la Municipalidad de Concón reunieron a especialistas en seguridad, prevención del delito e ingeniería para derribar uno de los principales mitos de la iluminación urbana. Durante el encuentro se presentó el informe “Cielos Sustentables y Espacios Urbanos Seguros en Chile”, desarrollado junto a la Corporación CPTED Región – ICA Chapter.
Concón, septiembre de 2026. Durante décadas, una de las respuestas más habituales frente a la percepción de inseguridad en calles, plazas y parques ha sido aumentar la iluminación. Sin embargo, la evidencia disponible muestra que no existe una relación automática entre más luz y menos delito y que, para diseñar espacios más seguros, importa tanto o más la calidad de la iluminación que su intensidad.
Ese fue uno de los principales planteamientos del encuentro realizado por la Municipalidad de Concón y Fundación Cielos de Chile, donde autoridades, especialistas en prevención del delito, investigadores y expertos en ingeniería lumínica analizaron cómo compatibilizar seguridad urbana, eficiencia energética y reducción de la contaminación lumínica.
Durante la actividad se presentó el informe “Cielos Sustentables y Espacios Urbanos Seguros en Chile”, desarrollado por la Fundación Cielos de Chile en conjunto con la Corporación CPTED Región – ICA Chapter, de la International CPTED Association (ICA), que busca aportar criterios para incorporar la iluminación dentro de una mirada más amplia sobre diseño y seguridad del espacio público.
El debate adquiere especial relevancia a pocas semanas del 19 de octubre de 2026, fecha desde la cual comienzan a regir nuevas exigencias de la norma lumínica para nuevas instalaciones y futuros recambios en gran parte del territorio nacional. La regulación amplió su alcance a todo Chile e incorporó, además de la protección de los cielos astronómicos, objetivos relacionados con biodiversidad y salud humana.
Más luz no necesariamente significa menos delito
Durante el encuentro, Nicolás Muñoz, director del Área de Datos e Investigación Aplicada de Fundación Paz Ciudadana, presentó evidencia nacional e internacional sobre la relación entre iluminación y seguridad.
Según explicó, los efectos positivos que puede tener una intervención lumínica dependen de múltiples factores: el tipo de delito, el horario, las características del lugar y la calidad de la intervención.
Parte de los beneficios observados en algunos espacios podría relacionarse además con un mayor uso del espacio público y una mayor presencia de personas, y no exclusivamente con un aumento de la visibilidad nocturna.
La conclusión pone en cuestión una asociación todavía frecuente en la discusión pública: que aumentar la cantidad o intensidad de luz sea, por sí solo, una estrategia de seguridad.
“Ver y ser visto sin deslumbrar”
La Dra. Macarena Rau, presidenta mundial de la International CPTED Association (ICA) y coautora del informe, abordó el problema desde los principios de prevención del delito mediante diseño ambiental.
“Ver y ser visto sin deslumbrar es muy importante”, sostuvo.
Desde esta perspectiva, la seguridad no depende de llenar los espacios de luz, sino de diseñarlos para que las personas puedan orientarse, reconocerse y utilizar el entorno con claridad.
El exceso de iluminación puede generar el efecto contrario: deslumbramiento, pérdida de contraste útil, exceso de estímulos visuales y zonas de sombra que dificultan la percepción del entorno.
Por eso, uno de los mensajes centrales del encuentro fue que la calidad de la luz importa más que simplemente aumentar su intensidad.
El debate no es “luz blanca versus luz amarilla”
Otro de los mitos abordados durante la jornada fue la idea de que la seguridad de un espacio depende principalmente del color aparente de la iluminación.
El alcalde de Concón, Freddy Ramírez, planteó que el proyecto de la comuna rompe la idea de que la luz cálida ilumina menos, y apostó por una iluminación uniforme y adecuada en lugar de sobreiluminar. Por su parte, Nicolás Muñoz sostuvo que la temperatura del color por sí sola no determina si un espacio será más o menos seguro.
Factores como la uniformidad de la iluminación, el control del deslumbramiento y el diseño general del espacio son determinantes.
Los especialistas de i3Led, Cristián Berenguer y Germán Holzapfel, responsables del proyecto de iluminación de Concón, complementaron esta mirada desde la ingeniería lumínica.
Explicaron que, tanto para la percepción humana como para tecnologías como las cámaras de seguridad, resulta especialmente relevante la composición del espectro de la luz, y no simplemente si esta se percibe visualmente como más blanca o más amarilla.
Concón: un caso concreto
La elección de Concón para presentar el informe no fue casual. La comuna ha avanzado en la modernización de su alumbrado público incorporando criterios de eficiencia y control de contaminación lumínica, y fue reconocida en la primera edición del Premio Cielos de Chile a Proyectos de Iluminación Sustentable, en la categoría de alumbrado vehicular.
La experiencia también permite observar impactos económicos. De acuerdo con los antecedentes presentados por el municipio, el recambio masivo de luminarias implicó una inversión de más de $2.250 millones, financiada con recursos del Gobierno Regional y municipales, en el marco del Plan Ciudad Concón 2030.
“Desde que nosotros empezamos a usar este tipo de luminaria el costo nos ha bajado cerca de un 30% y un poco más”, expresó el alcalde Freddy Ramírez.
Según la Municipalidad, el nuevo sistema redujo en torno a un 30% el costo comunal del alumbrado público.
Pero para el alcalde Ramírez el impacto no se limita al ahorro.
Durante su presentación destacó la recuperación de espacios públicos como el Parque Internado, donde actualmente se desarrollan actividades deportivas y familiares en sectores que anteriormente presentaban una fuerte percepción de inseguridad.
La experiencia refuerza una de las ideas centrales planteadas durante el encuentro: la iluminación funciona cuando es parte de una intervención urbana más amplia.
La luz no puede planificarse de manera aislada
Tanto Macarena Rau como el alcalde Ramírez plantearon que los proyectos de iluminación deben integrarse a una política urbana más amplia.
Esto implica considerar simultáneamente aspectos como: diseño y mantención del espacio público; rutas y recorridos peatonales; vegetación; visibilidad; mobiliario urbano; avisos y pantallas publicitarias; actividad de las calles; regulación municipal; participación de las comunidades.
Desde la mirada CPTED, una luminaria por sí sola difícilmente resolverá un problema de seguridad si el espacio continúa presentando obstáculos visuales, abandono, falta de actividad o rutas peatonales mal diseñadas.
Un desafío para los municipios
El encuentro se produce además en medio de la discusión nacional sobre cómo implementar la nueva normativa.
En agosto, el Ministerio del Medio Ambiente abrió dos procesos paralelos luego de solicitudes planteadas por municipios: la revisión de la norma lumínica y una propuesta relacionada con los plazos de implementación para determinados alumbrados municipales. El objetivo declarado por la autoridad es facilitar la implementación sin abandonar la protección de la biodiversidad y los cielos nocturnos.
La norma amplía a todo Chile criterios relacionados con dirección de la luz y composición espectral, y limita la proporción de emisión en el rango azul, con exigencias más restrictivas en áreas de especial protección.
Para los participantes del encuentro, esta transición no es solamente tecnológica o regulatoria: requiere también un cambio cultural y capacidades técnicas dentro de los municipios.
“Que no haya tantos mitos, que no tengan miedo, que se puede hacer”, resumió Nicolás Muñoz durante la conversación.
“Concón no habla de buenas prácticas: las ejecuta”
Para Daniela González, directora ejecutiva de Fundación Cielos de Chile, coorganizadora del encuentro, la experiencia de la comuna permite trasladar la discusión desde la teoría hacia soluciones que ya están siendo aplicadas.
“Concón no es un municipio que habla de buenas prácticas: las ejecuta. Lanzar este informe junto a ellos es mostrar, con un caso real, que lo que planteamos ya está ocurriendo en Chile”, señaló.
El desafío, agregó, es “avanzar hacia ciudades que comprendan que proteger los cielos nocturnos no significa dejar las calles oscuras. Por el contrario, implica usar la luz necesaria, en el lugar adecuado y con las características correctas”.
En ese punto confluyen objetivos que muchas veces han sido presentados como contrapuestos: seguridad, calidad urbana, eficiencia energética, protección de la biodiversidad y conservación de los cielos nocturnos.
Del “más luz” a “mejor iluminación”
El principal mensaje del encuentro fue proponer un cambio de enfoque. La discusión ya no debería centrarse en cuánto iluminar, sino en cómo iluminar mejor.
Para Fundación Cielos de Chile, la entrada a una nueva etapa de implementación de la norma representa una oportunidad para que municipios de todo el país revisen sus sistemas de alumbrado no solamente desde el cumplimiento regulatorio, sino desde una perspectiva de ciudad.
La experiencia de Concón muestra que esa transición puede producir simultáneamente ahorro, recuperación de espacios públicos, mejores condiciones de uso nocturno y menor impacto ambiental.
El informe completo está disponible, de forma gratuita, en la sección de Recursos del sitio web de la Fundación: cieloschile.cl.
Sobre Fundación Cielos de Chile
Fundación Cielos de Chile trabaja para promover una iluminación responsable y contribuir a la protección de los cielos nocturnos, la biodiversidad y la calidad de vida de las personas, impulsando conocimiento, políticas públicas y buenas prácticas de iluminación en Chile.
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