Mirar el cielo desde pequeño: el viaje de AstroDaniela para acercar la astronomía a los niños y niñas


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Cielos Chile
schedule Martes 29 de Julio
Con una mezcla de juego, relato y experimentación, la astrónoma Daniela Fernández (@astrodaniela) promueve la ciencia desde la primera infancia y visibiliza el rol de las mujeres en este camino.
Desde Antofagasta, con el mar de fondo y un cielo estrellado que se caía encima cada vez que se cortaba la luz, Daniela Fernández comenzó a forjar su fascinación por el universo. Tenía solo 14 años cuando decidió que sería astrónoma, inspirada por la visita de un ex alumno a su colegio. “Desde ese día rayé con la astronomía”, recordó.
Daniela estudió Astronomía en la Universidad Católica y más adelante se especializó con un máster en Comunicación Científica en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Hoy trabaja como operadora de telescopio e instrumento en el Observatorio Las Campanas y lidera la Fundación Pequeñas Grandes Estrellas, que enseña astronomía a niños y niñas de educación inicial. También es la creadora del proyecto AstroDaniela (@astrodaniela), una ventana digital que muestra su trabajo como científica y divulgadora.
El viaje de una astrónoma hacia la educación
Durante sus años de estudio, Daniela descubrió que su pasión iba más allá de la investigación astronómica. Al trabajar en un observatorio turístico, aprendió a comunicar ciencia a distintos públicos y encontró en la educación un camino inesperado pero revelador. Esa vocación se consolidó tras un taller con niños de tres años, experiencia que la llevó a crear la Fundación Pequeñas Grandes Estrellas.
Con el tiempo, y al ver el potencial de las redes sociales, lanzó AstroDaniela: una cuenta pública donde comparte su trabajo en el observatorio, sus talleres y su rol como científica. “Quería ser ese referente que me faltó a los 14 años. Una mujer científica, cercana, a la que pudieran preguntarle qué hace realmente una astrónoma. Mostrar que también somos personas, con desafíos, pasiones y sí, a veces con síndrome del impostor”, recalcó.
Para ella, acercar la ciencia desde temprana edad puede marcar una diferencia profunda. “Creo plenamente que va a ayudarlos, y vamos a crear adultos más conscientes con el entorno en el que viven. No necesito que todos sean astrónomos o científicos, pero sí que entiendan lo que pasa a su alrededor y por qué suceden las cosas”, explicó.
¿Cómo se enseña astronomía a la primera infancia?
El interés de Daniela por enseñar astronomía a niños tan pequeños parte de la admiración por su curiosidad y libertad para hacerse preguntas. “Se asombran con facilidad y, a través del juego, incorporan el pensamiento crítico y el método científico casi sin darse cuenta”, comentó.
Eso no significa que todo sea sencillo, porque adaptar conceptos tan abstractos como las galaxias o los agujeros negros a un lenguaje infantil ha sido un desafío en sí mismo. El enfoque de AstroDaniela combina experimentación, manualidades, vocabulario accesible y una teatralidad necesaria para captar la atención de niños de tres a cinco años. “Tienes que sacar tu niño interior, hablar con las manos, como si estuvieras en una obra de teatro”, contó.
Más mujeres mirando el cielo
En este camino, Daniela Fernández también ha comprendido la importancia de visibilizar la presencia femenina en la ciencia. “Cuando era chica, los referentes en los libros eran hombres que vivieron hace 100 años. Hoy hay muchas mujeres mostrando lo que hacen, y eso ha acercado la ciencia a las nuevas generaciones”, destacó.
El impacto de este trabajo es evidente. La astrónoma menciona a Josefa Hidalgo, una niña que conoció por redes sociales y que hoy escribe libros de astronomía con ella: “Mi objetivo es mostrarles que pueden ser lo que ellas quieran ser, desde el área que quieran, desde bailarinas hasta músicas, astrónomas, paleontólogas, médicas, lo que sea”.
Mirar el cielo como un derecho
83% de las personas en el mundo viven bajo cielos contaminados lumínicamente, una realidad que limita la observación astronómica, pero también la posibilidad de que más niños y niñas se conecten con el universo a través de algo tan simple y poderoso como mirar las estrellas. “Chile debería ser conocido por tener los cielos más limpios del mundo. No solo la Isla de Pascua o Torres del Paine. Los cielos son parte de nuestro patrimonio”, postuló Daniela.
Desde su plataforma, ha desarrollado contenidos que abordan este tema, como La Leyenda de la Yacana, un cuento que rescata la tradición de observar constelaciones oscuras en el norte de Chile. Volver a mirar el cielo, como lo hacía en su infancia en Antofagasta, sigue siendo para ella una experiencia esencial. “Tengo la suerte de trabajar en el observatorio y ver la Vía Láctea cada vez que pasa por encima. A pesar de la contaminación lumínica, aún se puede. Y eso hay que cuidarlo”, insistió.
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