Derogación de la guía SEA para áreas astronómicas: la ley sigue vigente y anticiparse es clave

Derogación de la guía SEA para áreas astronómicas: la ley sigue vigente y anticiparse es clave
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schedule Jueves 26 de Marzo

Si bien el Servicio de Evaluación Ambiental dejó sin vigencia el instrumento que orientaba la susceptibilidad de generar impacto lumínico en áreas astronómicas,  las obligaciones legales siguen intactas. Este nuevo escenario abre una oportunidad que invita a anticiparse. Desde Fundación Cielos de Chile, profundizamos en sus implicancias.

En la cronología, el pasado 20 de marzo, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) publicó en el Diario Oficial una resolución que deja sin vigencia la guía de criterios para determinar la susceptibilidad de afectar áreas astronómicas, siendo este un instrumento técnico que desde 2024 orientaba la evaluación ambiental de proyectos con emisiones de luz artificial en zonas de valor científico para la astronomía.

Pero la derogación de la guía no suspende las obligaciones legales. Lo establecido en el artículo 11 de la Ley 19.300 sigue en efecto: todo proyecto sometido al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental debe demostrar que no es susceptible de afectar áreas con valor astronómico. Esta obligación nace de una modificación legal del año 2019 que estableció tres cambios fundamentales: la luz artificial fue incorporada como contaminante, se determinó que los proyectos deben demostrar que no afectarán las áreas astronómicas, y se encargó al Ministerio de Ciencia la definición de cuáles son esas áreas. Todo lo anterior continúa vigente.

Las razones del retiro y las proyecciones

El retiro respondió a la preocupación entre la comunidad astronómica y científica tras la publicación de la Fundación Cielos de Chile en donde se demostraba que ningún proyecto ingresado al SEA demostraba generar susceptibilidad de afectar áreas astronómicas, lo que evidenciaba que los parámetros utilizados eran demasiado laxos, y por ende, no cumplían con el objetivo preventivo. Al respecto, el pasado 23 de marzo y en conversación con Radio Infinita, la directora ejecutiva de la Fundación Cielos de Chile, Daniela González, explicó que: “la guía que se derogó está basada en criterios bastante desactualizados” y que en tal sentido, los proyectos estaban siendo evaluados sin el debido nivel de exigencia. 

Desde la Fundación, el retiro de la guía se lee como una oportunidad. El año pasado, la Comisión Asesora del Ministerio de Ciencia trabajó en la revisión de las 29 comunas astronómicas y sus criterios de protección. Sus conclusiones fueron claras: el umbral de susceptibilidad debe establecerse en un 1% de alteración del brillo natural del cielo, siendo un estándar en el que están de acuerdo entidades técnicas y la comunidad científica.

“El trabajo está hecho”, señaló González durante el programa Mundo Infinito. “Aquí depende de una voluntad política. Hacemos el llamado a la Ministra de Ciencias y a la Ministra de Medio Ambiente para que podamos agilizar este trámite, porque de parte de toda la comunidad astronómica interesada en estos temas, existe toda la disposición para que esta guía en su segunda versión pueda realmente cumplir con el propósito de proteger los sitios astronómicos”. En la misma línea, se hizo mención a otro tema que se ha tomado la agenda gubernamental: la denominada “permisología”. Desde la Fundación, se considera que contar con criterios claros y actualizados favorece este objetivo: “La permisología pasa mucho por los tiempos de tramitación y revisión. En la medida en que tengamos criterios claros y establecidos bajo evidencia, eso se reduce, porque no dejamos espacio a la interpretación”, explicó Daniela González. 

Más allá de su valor científico y cultural, los cielos oscuros de Chile representan un activo económico concreto. Los observatorios internacionales instalados en el país son inversión extranjera directa. Chile concentra hoy más del 40% de la capacidad de observación astronómica mundial, cifra que superará el 60% cuando entren en operación los nuevos mega-telescopios. Proteger ese capital natural no es incompatible con el desarrollo productivo; implica más bien, compatibilizar distintas visiones de desarrollo. “En la medida en que podamos resolver prontamente una segunda edición de esta guía, vamos a reducir la incertidumbre que también se genera para los titulares de los proyectos”, planteó la directora de la Fundación Cielos de Chile.

Un llamado a anticiparse

Para las empresas y proyectos que operan en zonas cercanas a áreas astronómicas, la ausencia temporal de una guía actualizada no es una señal de pausa, sino una “luz amarilla” que invita a revisar sus diseños con la atención temprana. Incorporar la dimensión lumínica desde el inicio, evaluando cuánta luz se necesita realmente y cómo garantizar la seguridad operativa sin sobre iluminar, es una decisión estratégica. Un buen diseño lumínico no solo asegura cumplimiento normativo, también puede generar ahorros a largo plazo. 

Fundación Cielos de Chile trabaja activamente para contribuir al proceso de elaboración de la nueva guía y para acompañar a los titulares de proyectos en la incorporación responsable de la dimensión lumínica en sus operaciones.

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