Restaurar la Noche: Chiara Carucci explica cómo iluminar sin dañar la biodiversidad
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Cielos Chile
schedule Miércoles 29 de Abril
Diseñadora de iluminación italiana con más de veinte años de trayectoria, fundadora del estudio Noctua y ganadora de la primera entrega del Wildlife Night Watch Award de DarkSky International en 2024, Chiara Carucci ha construido una carrera bajo la premisa de lo que realmente significa iluminar bien. Desde el sur de Italia, conversó con Fundación Cielos de Chile en el marco de la colaboración entre su trabajo y la agenda de protección de los cielos oscuros que la Fundación impulsa en el país.
Re-aprender a relacionarnos con la oscuridad
Chiara Carucci habla de la noche como quien da un recorrido por su casa. Es diseñadora de iluminación con más de dos décadas de experiencia, fundadora del estudio Noctua y una de las voces más originales en la intersección entre diseño lumínico, conservación ambiental y patrimonio cultural. Su trabajo la ha llevado a colaborar con biólogos marinos, arqueólogos y ecólogos en proyectos que van desde cavernas turísticas en Italia hasta corredores naturales en Suecia, siempre con el mismo punto de partida: la luz artificial, mal diseñada, hace daño, y ese daño puede reducirse si se trabaja con rigor, interdisciplina y honestidad sobre los límites de lo que sabemos.
Pero hay algo de base en su trabajo, un concepto que trabaja activamente para contrarrestar y que la literatura científica llama shifting baseline syndrome, o amnesia generacional ambiental. “Generación tras generación creemos que el estatus de la naturaleza es lo que observamos”, explica Carucci. “Si en esta generación la naturaleza es degradada, no vamos a esperar ver una naturaleza mejor. Esta es nuestra base. Y nuestros esfuerzos de conservación se dedicarán a esa naturaleza degradada”.
Este fenómeno también puede aplicarse a la relación que tenemos con el cielo nocturno. Las generaciones que crecen bajo cielos contaminados no saben lo que se pierde porque nunca lo conocieron. Es en este punto donde el trabajo que realiza Chiara extiende un brazo desde lo técnico hacia lo narrativo: debemos recuperar memorias para que las pérdidas se hagan tangibles, urgentes.
Su relación con Chile
Carucci conoce de cerca el trabajo de la Fundación Cielos de Chile y celebró la promulgación de la norma lumínica con entusiasmo. Para ella, que trabaja en un país sin una regulación equivalente, la experiencia chilena representa un logro que pocas naciones han alcanzado.
La intersección entre su trabajo y la agenda de la Fundación es orgánica: ambos parten de la misma convicción de que los cielos oscuros, la biodiversidad nocturna y la salud de las personas son dimensiones de un mismo problema. Y que resolverlo requiere, siempre, un esfuerzo colectivo. “No podemos proteger la naturaleza solos”, concluye Carucci. “Siempre necesitamos un equipo”. Además, Chiara espera con ansías ser partícipe de ALAN 2027, la mayor conferencia científica internacional sobre los impactos de la luz artificial nocturna, a realizarse en julio del próximo año en la ciudad de Valparaíso.
La trayectoria de Chiara
Chiara vive y trabaja en el sur de Italia, desde donde sigue tejiendo colaboraciones con investigadores de todo el mundo. Uno de sus proyectos más emblemáticos son las cavernas turísticas de la región del Lazio, en Italia, donde trabajó junto a arqueólogos, geólogos y quiropterólogos para iluminar los espacios sin comprometer las colonias de murciélagos que los habitan. El desafío no era solo técnico: también había gobernadores locales que asociaban más turismo con más luz. Carucci propuso un mock-up completo de la caverna, caminó los recorridos con los guías locales, y mostró cómo con muy poca luz era posible crear un ambiente hermoso, contar una historia y atraer más visitantes. Fue este trabajo el que la hizo ganadora en 2024 del Wildlife Night Watch Award de DarkSky International, un galardón que reconoce a personas cuyas acciones han sido decisivas para proteger especies sensibles a la luz artificial nocturna, ya sea restaurando condiciones naturales en áreas protegidas, impulsando políticas de buena iluminación o desarrollando iniciativas de educación y divulgación sobre biodiversidad nocturna.
Carucci cita al filósofo Taylor Stone para describir su enfoque: diseñar para la oscuridad es un acto de reparación para la naturaleza y también para las personas. “Raramente hablo de la oscuridad”, dice. “Hablo más de la noche. La noche natural”. Precisamente, su filosofía sobre el daño encapsula sus valores a la hora de trabajar : “Vamos a hacer daño, pero al menos intentemos ser conscientes”. Se reitera así un punto que desde la Fundación Cielos de Chile se impulsa constantemente: no se trata de no iluminar, sino de iluminar sabiendo lo que se pone en juego.
Todo este recorrido confluye en Noctua, el estudio que Carucci fundó basado en su manera de trabajar: tender puentes entre herencia y futuro, diseñando soluciones sostenibles, una intervención a la vez. Noctua opera desde la convicción de que los problemas que la luz artificial genera más allá del día (sobre los ecosistemas, sobre las personas, sobre el patrimonio cultural y natural) son problemas que tienen solución si se abordan con rigor, sensibilidad contextual y equipos interdisciplinarios. La promesa no es en absoluto abstracta, es el resultado de dos décadas de proyectos que demuestran que trabajar con el ambiente que existe, en lugar de imponerse sobre él, produce resultados más duraderos, más honestos y, por qué no decirlo tal cual, más hermosos.
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