“La oscuridad es el origen de todo”: Andrew Holecek y el valor de lo que hemos perdido en la noche

“La oscuridad es el origen de todo”: Andrew Holecek y el valor de lo que hemos perdido en la noche
Imagen de fondo

Posteado

Cielos Chile

folder Ciencia

schedule Martes 23 de Junio

Hay preguntas que la ciencia tarda décadas en formular, pero que ciertas tradiciones llevan siglos respondiendo. Andrew Holecek ha dedicado su trabajo a habitar un espacio intermedio entre el budismo tibetano y la neurociencia, entre la meditación contemplativa y el laboratorio, entre la oscuridad y las preguntas más profundas sobre la naturaleza de la mente. Fundación Cielos de Chile habló con él sobre el valor de la oscuridad y sobre lo que estamos perdiendo cada vez que encendemos una luz innecesaria.

Un camino poco convencional

La trayectoria de Andrew Holecek no sigue una lógica evidente. Tiene formación en música clásica, biología y un doctorado en cirugía dental. Pero fue la curiosidad, una curiosidad que él describe como profunda e irrefrenable, lo que lo llevó, desde hace más de treinta años, a explorar lo que significa pasar tiempo extendido en oscuridad completa.

El punto de partida fue el budismo tibetano, específicamente la práctica del Bardo Yoga: una preparación para el fin de la vida que incluye períodos de reclusión en oscuridad total. Su maestra principal lo introdujo a esta práctica dentro de un contexto tradicional, y desde entonces Holecek ha acumulado varios cientos de días en retiros oscuros. Hoy es investigador residente en el Instituto de Estudios Avanzados de la Conciencia y consultor del Programa de Neurociencia Cognitiva de la Universidad Northwestern, donde participa en estudios científicos sobre los efectos de la privación sensorial extendida y las prácticas contemplativas nocturnas.

Lo que ocurre en la oscuridad

Para Holecek, el retiro oscuro es la práctica de transformación más poderosa que ha experimentado porque obliga a soltar todo. En la oscuridad no hay horarios, no hay pantallas, no hay referencias externas. Los hábitos más básicos, tales como cómo uno se mueve, cómo come, cómo organiza el tiempo, se disuelven. Lo que queda, dice, es lo esencial.

Describe la experiencia inicial como desafiante e incluso claustrofóbica. Luego algo cambia, la oscuridad que al principio se siente opresiva comienza a transformarse porque cambia quien la habita. Todo lo que uno proyecta sobre ella viene de uno mismo, no de la oscuridad en sí: el miedo, la incomodidad, la sensación de encierro. Y al enfrentarse a esas proyecciones, algo se libera. “Lo que he perdido en la luz, lo puedo encontrar en la oscuridad”, señaló en su charla TEDxBoulder.

Un observatorio interior

Holecek utiliza una analogía que resuena especialmente para quienes trabajan con cielos oscuros: la oscuridad funciona como un observatorio interior. Así como el Telescopio James Webb se adentra en el espacio para observar, sin interferencia lumínica, los orígenes del universo, el retiro oscuro permite que la mente se vuelva hacia adentro y observe sus propias estructuras, sin el ruido constante de la estimulación visual.

En ese sentido, sostiene que la oscuridad no es vacío: es potencialidad. Es el estado desde el cual emerge toda experiencia, lo que muchas tradiciones de sabiduría del mundo han reconocido durante milenios, y que la neurociencia contemporánea está comenzando a explorar con herramientas más precisas.

La contaminación lumínica como problema psicológico y espiritual

Cuando la conversación llegó a la contaminación lumínica, Holecek fue directo: el problema no es solo ambiental y científico, es también psicológico y espiritual.

Sostiene que vivimos en una cultura que ha colocado la luz en el centro de todo, lo que él llama un mundo fotocéntrico. y que esa orientación tiene consecuencias profundas. Según explica, aproximadamente el 40% de la capacidad de procesamiento cerebral se dedica a procesar información visual. Somos, neurológicamente, seres orientados hacia la luz. Y eso nos hace vulnerables a un tipo particular de distracción: la que nos mantiene en la superficie, en la apariencia, lejos de los niveles más profundos de conexión con nosotros mismos y con otros. Antes de la iluminación artificial, la llegada de la oscuridad era una invitación a la introspección. La noche tenía una función psicológica y espiritual que hoy hemos eliminado casi por completo.

Microdosis de oscuridad

No hace falta un retiro de una semana para comenzar a recuperar esa relación. Holecek propone lo que llama microdosis de oscuridad: pequeños actos cotidianos de desconexión de la estimulación visual. Cerrar los ojos durante unos minutos. Pasar una noche alejado de las pantallas. Salir a caminar bajo oscuro y permitirse simplemente estar en la oscuridad. De hecho, la conversación la sostuvo desde su oficina, junto a la puerta que dirige hacia el pequeño cuarto oscuro que acomodó en su hogar.

La relación con la oscuridad puede construirse de a poco, hasta que deje de sentirse amenazante y comience a sentirse nutritiva. Hacia el final de la conversación, Holecek reflexionó sobre cómo el trabajo técnico de una organización como Fundación Cielos de Chile y el suyo propio convergen en un mismo punto.

La ciencia, dice, tiene la capacidad de hacer que la gente escuche. Cuando los datos están bien recogidos y el método es riguroso, las conclusiones alcanzan audiencias que ninguna tradición espiritual puede alcanzar sola. Por eso está profundamente involucrado en investigación formal: no porque dude del valor de las tradiciones contemplativas, sino porque reconoce que la articulación entre ciencia y sabiduría ancestral es lo que puede generar cambios a escala.

En ese sentido, la protección de los cielos oscuros no es solo una agenda astronómica ni una política ambiental. Es, también, la defensa de algo que la humanidad necesita y que está perdiendo sin saber exactamente qué es lo que pierde: la oscuridad como condición de profundidad, de conexión y de conocimiento de uno mismo.

Tags:

  • Andrew Holecek
  • Contaminación lumínica
  • Entrevista
  • Fundación Cielos de Chile
  • Oscuridad
Forma olas blancas

Suscríbete a nuestro newsletter

Recibe información relevante sobre los cielos de Chile cada mes